En Viena, el barrio del Naschmarkt y los distritos colindantes constituyen lo más destacado de la cocina avanzada. El legendario Café Drechsler rediseñado completamente por la estrella del diseño, el británico Sir Terence Conran. El resultado es un punto de encuentro espectacular con la cocina vienesa y un excelente café, que permanece abierto casi las 24 horas del día.
A pocos minutos de allí se puede disfrutar del lado oscuro de la noche en el local asiático ShangaiTAn. Unos farolillos procuran una luz débil y un ambiente exótico y bullicioso. Sin embargo, quien juega aquí un papel especial es la comida, la sopa Udong, los platos Saté y otras delicias típicas de la cocina asiática que llenan las mesas hasta media noche.
Un poco más allá se encuentra el Motto. Es aquí donde a las estrellas internacionales les gusta mezclarse entre el gentío bullicioso que representan los "invitados del Motto". La comodidad sigue ocupando un primer plano, si bien el equipamiento resulta ser menos elegante y opulento. Algo que también se deja ver en el menú: También están llenos de especialidades vienesas como el Schinkenfleckerl (pasta con queso y pimienta negra), o fusionados con la cocina asiática.
Un punto de encuentro legendario para una picar algo rápido por la noche es el Café Europa, en el distrito 7, en funcionamiento desde los años 80. Este establecimiento siempre está igual de lleno, sea la hora que sea. La especialidad del menú aquí es la carne al estilo tártaro.
Quién se quiera comer un buen filete una vez bien entrada la noche, entonces ha de dejarse caer por el Livingstone. El restaurante de estilo colonial ofrece una moderna cocina de fusión que prepara los filetes de carne en todas sus modalidades posibles y se encuentra entre los mejores de la ciudad; al igual que su carta de vinos.
Por último, pero no por ello menos importante, los puestos de salchichas de Viena ofrecen un tentempié para los trasnochadores hambrientos.

