En Orlando di Castello se mezclan de manera caótica estilos muy diversos. La decoración es una excéntrica combinación  del estilo de Laura Ashley, elementos modernos de metal y mucho, mucho blanco. Delicados diseños florales llenan las paredes, opulentos bancos de terciopelo propios de las casas reales contrastan con taburetes blancos con forma de riñón.

Sin embargo, en Orlando di Castello la arquitectura no es lo único que impresiona. Es uno de los mejores locales de desayuno de Viena. El espresso tiene un sabor excelente y se puede beber también, a un precio más asequible, en la barra. Los dulces manjares, desde cruasanes hasta pequeñas obras de arte con nombres como Black Beauty, proceden de una pastelería propia que regenta el francés Pierre Reboul. Sin olvidar el desayuno en copa, en el que se ofrece, por ejemplo, trucha alpina en escabeche con caviar de remolacha.

Pero el desayuno no lo es todo. En Orlando di Castello se come muy bien a cualquier hora. Con sus excelentes bistecs, platos de pasta y la consabida ensalada Cesar, el chef Martin Pirker da un punto neoyorquino a los platos. En verano se puede disfrutar de todo ello en su jardín-terraza en Freyung.